Más de 300 personas, trasladándose desde distintos territorios de la TCO Monteverde, se reunieron el pasado jueves 28 de agosto para participar de la Asamblea Extraordinaria convocada por las tres centrales indígenas propietarias de este territorio indigena legalmente titulado — la Central Indígena de Comunidades de Lomerío (CICOL), la Central Indígena de Comunidades de Concepción (CICC) y la Central Indígena Paikoneca de San Javier (CIP-SJ).
La convocatoria respondió a la evidente amenaza de un avasallamiento ilegal en el propio corazon de su territorio, el cual no solo ponen en riesgo la seguridad jurídica del territorio, sino también los sistemas de vida de los pueblos indígenas y la biodiversidad de los bosques chiquitanos.
Durante la Asamblea, las tres centrales indígenas ratificaron su unidad en defensa del territorio, reafirmando que la TCO Monte Verde tiene dueños legítimos: sus pueblos originarios. “Este territorio es fruto de la lucha de nuestros antepasados y hoy nos toca a nosotros defenderlo con dignidad y firmeza”, expresaron los dirigentes en el pronunciamiento.
Desde la Asamblea se recordó que los avasallamientos, además de vulnerar derechos colectivos, generan desmontes ilegales que impactan directamente en la conservación de los bosques. Las hectáreas perdidas afectan directamente a sus ingresos economicos por la gestion forestal comunitaria, ademas de reducir las areas de recargas hidricas, la absorcion de CO2, e impactar negativamente en el habitad de cientos de especies.
En el marco de la Asamblea, las comunidades también resolvieron que, amparadas en la justicia indígena y en el derecho a la autonomía de sus pueblos, procederán al desalojo de los invasores por sus propios medios, sin dejar de lado las acciones legales correspondientes en la justicia ordinaria para que los responsables enfrenten las sanciones establecidas por la ley.
Asimismo, se emitió una resolución que exige la unificación de la Organización Indígena Chiquitana (OICH), como instancia matriz para fortalecer la defensa de los derechos colectivos del pueblo chiquitano. En palabras de las y los participantes: “La división solo nos debilita; unidos somos más fuertes para enfrentar las amenazas y asegurar el futuro de nuestros bosques y comunidades.”
Monte Verde no se vende, se respeta. Esa fue la consigna que unió a más de 300 voces en una jornada que reafirma la resistencia y el compromiso de los pueblos indígenas con la defensa de la vida, de la naturaleza y del futuro común.

